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viernes, 24 de abril de 2015

EXTRAÑOS EN UN TREN


¿Sería usted capaz, bajo un sinnúmero de amenazas y acosos, de cometer un crimen?

Jamás había escuchado hablar de extraños en un tren ni de su (a la final) famosa autora, Patricia Highsmith; hasta que un día, un amigo mío que se encontraba en un intento de ver toda la creación cinematográfica del padre del suspense, Alfred Hitchcock, me mencionó la obra muy entusiasmado.

Busqué el libro en mi biblioteca antes de comprarlo, y ¡Bingo!

Mi opción de leer el libro en vez de ver la película como lo hizo mi amigo, fue indudablemente mejor. Recomendación; siempre que vayan a ver una película basada en un libro, es de muy buen gusto leer la obra, sea antes o después del film. De esta forma no nos perdemos de ningún detalle y disfrutamos de la combinación de dos grandes artes.

Extraños en un tren consta como uno de los maestros del crimen y el misterio ¡y vaya que si lo es! Comencé a leerla con la idea de un novela estilo policiaca como la tan aclamada “El nombre de la rosa” de Humberto Eco.

Y aunque no se trata de la búsqueda incansable de pistas para resolver casos de asesinatos, su trama atrae por la maraña de juegos psicológicos capaces de llevar a sus personajes a lo más extremo e impensable.

“El tren avanzaba impetuosamente, con ritmo furiosos y en entrecortado. Tenía que detenerse, cada vez con mayor frecuencia, en estaciones de poca monta donde permanecía unos momentos esperando con impaciencia la señal de volver a embestir la pradera”.

Guy Haines es un arquitecto con poca pero buena fama adquirida; que reside en New York junto a su pareja Anne. Para poder divorciarse del Karma de su esposa Miriam; viaja a su ciudad natal. En el viaje en tren conoce a Charles Anthony Bruno, un joven rubio y alto. El personaje de Bruno, siempre con una copa de licor en la mano, es un tanto perturbador y enclenque, sin mencionar su marcado complejo edípico.

En el corto lapso del viaje hablaron de todo; pero el suspenso dentro de la trama se origina cuando uno de estos dos extraños (Bruno) tiene la idea de matar a Miriam y librar a Guy de la miseria que ella le causaba; a cambio de que Guy asesine a la única persona que le hace la vida imposible, su padre. Guy lo toma como una broma, pero a lo largo del libro se van desencadenando una serie de actos enfermizos que le obligan a finalizar lo que comenzó como un juego.

Lo impresionante es como el protagonista roza la desesperación, y la presión termina condenándolo de por vida. El personaje de Bruno crea en el lector un profundo sentimiento de pena y soledad que intenta justificar sus atrocidades como berrinches de un muchacho.

La carga psicológica de que se encuentra dotada extraños en un tren, nos pone en los zapatos de Guy para sentir su desesperación, el acoso de la conciencia; las ideas metamorfoseadas de lo que en principio vemos como malo, pero luego se vuelve necesario. Es por esto que, como lector no juzgo la situación; me adentro en ella y la vivo.

Lo que comienza en condiciones fortuitas y algo absurdas se vuelve realidad y una horrenda pesadilla; la vida no es tan sencilla y nuestro pensamiento y actuar puede afectar el ritmo del mundo.

Dentro de la teoría del Caos, el Efecto Mariposa nos dice que: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo"… Espero que disfruten de un maravilloso libro y para quienes no gustan mucho de leer sino de ver, la película la pueden conseguir con facilidad debido a la reputación de su autor.

DRÁCULA de Bram Stoker

“Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae”.


Queridos lectores nos encontramos en una época cinematográficamente invadida por la figura del imponente vampiro; dese Nosferatu: una sinfonía de horror, hemos llegado a la tan taquillera Twilight, y así un montón de películas que crean una especie de metamorfosis tardía del vampiro. Tardía, pues el vampiro mantuvo sus características de forma hermética hasta hace un par de décadas. Ahora vemos vampiros que brillan con el sol (twilight); vampiros que luchan a muerte contra Licántropos (Underworld); vampiros que matan otros vampiros (Blade), etcétera, etcétera.

Y aunque muchos han perdido el hábito de leer los clásicos del terror, y vemos sus adaptaciones al cine; siempre existirá el máximo exponente del vampirismo, el vampiro más grande y recordado por todos, el que marcó el inicio. Estoy hablando del grandioso Conde Drácula; cuya creación se la debemos al escritor Irlandés,Bram Stoker. Drácula fue publicada en 1897 y significa para muchos la mejor y más terrorífica descripción del vampiro, tratándose de un noble burgués de excelentes modales y rodeado de riquezas que reside en su suntuoso castillo a orillas de un desfiladero.

Es uno más entre nosotros, preparado para atacar mientras duermes, una vez en trance y seducido por Drácula, el beso fatal es inevitable; muerde tu cuello y sin dolor alguno, succiona tu sangre y tu alma también. Éste relato ha atemorizado a cientos, y muchos seguimos pensando que pueden existir aquellas criaturas infernales, los no muertos.

Bram Stoker, nos trae una historia hecha leyenda que no morirá ni en siglos, un fenómeno del terror que aún nos petrifica en sueños. La aportación del cine nos sirve de consuelo quizá, para poner al ser humano junto al vampiro como iguales, bajo una dicotomía infernal. Preparen sus crucifijos, hostias, agua bendita y sus collares de ajo para lo que viene.

Jonathan Harker es un abogado londinense recién graduado que debe emprender un extenuante y largo viaje hasta los Cárpatos para llevar unas escrituras de la compra de una casa al Conde Drácula, un noble de Transilvania. Una vez en el castillo del Conde, éste lo recibe cortésmente; pero con el pasar del tiempo Jonathan se da cuenta que no es más que un prisionero en el castillo de Drácula; una criatura no humana que trepa a manera de lagartija por el castillo, no se refleja en los espejos, no come y en el día descansa espectralmente en un ataúd de madera.

Jonathan no logra truncar los planes del Conde de ir a Londres para imponer su reino sanguinario de terror, y termina en un hospital de monjas con una supuesta contusión cerebral que le impedía recordar su estadía en el castillo. Mientras tanto a su alrededor se van desenvolviendo una serie de escalofriantes eventos, Lucy, la mejor amiga se su prometida cae en un estado enfermizo que termina con su vida; mientras era atendida por los doctores Van Helsing y su discípulo Seward. Lo cierto es que Lucy no murió exactamente sino que se convirtió en una no muerta.

Los protagonistas de la novela; Jonathan Harker, Mina Harper, John Seward, Quincy Morris y Arthur Godalming, dirigidos por Van Helsingemprenden una batalla por librar al mundo de Drácula; vengar la muerte de la querida Lucy y poder librar a Mina de la maldición que yace en su pecho tras el beso del vampiro que el Conde le arremetió. Se guían a través de las notas del diario de Jonathan y las cartas de Lucy a Mina para poder destruirlo. La empresa estuvo varias veces a punto de fracasar, el Conde atemorizado por el fuerte temple de sus rivales, decide huir a Transilvania. Sólo de esta manera se demostrará las capacidades de cada uno, el hombre contra la bestia.

Drácula es una novela epistolar que se narra a través de cartas, los diarios de cada uno de los protagonistas e incluso notas periodísticas de una gaceta londinense; lo que le da un tinte aún más vívido al libro, la anécdota es que cuando Drácula se publicó muchas personas llegaron a pensar que todo podía ser realidad y que como explica Stoker al inicio en la dedicatoria; son recopilaciones de una historia.