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viernes, 24 de abril de 2015

EN MI LECHO FLOREADO





En mi lecho floreado, amor…
Remanso de recuerdos utópicos
Y deliciosos perfumes tuyos, amor…
Mi ser te extraña
cuerpo de mis deseos
alma de mis sueños
hombre de aire descomunal
aroma de nardos y violetas
piel de seda color canela
ay como extraño tu cuerpo junto a mí…

En mi lecho floreado, amor…
Te idealizo en mi, dentro de mí
con tu piel desnuda,  tus ojos prendidos
tus manos en mi cuerpo, tu encima de mí..
y podría llorar por el recuerdo…
por tu ausencia…
por el sabor a cielo de tus besos
y el atardecer oscuro de tu piel.
¡Pero el recuerdo no será mas!
¡Pronto te veré!
Y  el recuerdo…
Trozo helado de farfullos pasados
Será una realidad!...

Te extraño… mi amor… te extraño…

jueves, 18 de diciembre de 2008

RETRATO




Quien me dará silencio y paz…

Quien me dará luz y felicidad

Que no puedo ver más su sombra

Y su sonrisa donde carajo estará

Quien me llevará lejos del mundo

Donde los mares sean leche blanca

Y la tierra como un dulce pan

 

quien me desnudará por la mañana

tocara mi cuerpo envuelto en la claridad

quién me besará en la noche para poder soñar

que me vuelva vida a este finado espectro

una piel tan seca y espesa

llena de llagas sin curar

quien me devolvera las caricias

y el amor dejado…

 

soy sólo yo desde el espejo

sin gracia o belleza especial

quien me devolverá la sonrisa

que ensangriente mi cuerpo una vez mas

y hiende mis venas para poder respirar…

quién me amará cuando el cielo se congele

y ya no resista mas…

¿no me puedes amar?


lunes, 10 de marzo de 2008

El río bajo la montaña

¡Lino de brillantes hebras verdosas
Caudales de un eterno amanecer!
De pronto me encuentro…
Frente a las aguas del eterno destierro
Aguas lúcidas de silencio,
Calladas, como tímidas
Honoríficas de celebrar los cánticos
Cual parsimoniosa música, se vuelve viento
Se vuelve letras

Sublevadas sus aguas , bajo aquellos imponentes
Subliminales, los letrados de la vida montaraz
Los ves, los sientes, los hueles,
Pero son ellos majestuosos
Los reyes del cielo y el tiempo…
¡Y el río que observo!
No es más que un sirviente
De sus sombras magistrales
Sus árboles de un verdor chorreante
Oigo pues, el suspiro ten leve
Aquel que retrocede el presente
La sozorra, de sus ondas glaucas
¡Clamor, dulce clamor!
Y yo, su testigo, me vuelvo la brisa
Necesito seguir el ritual,
La experiencia me arranca la vida
¡Dios! ¿Volveré a observarla una vez más?