lunes, 10 de marzo de 2008

El río bajo la montaña

¡Lino de brillantes hebras verdosas
Caudales de un eterno amanecer!
De pronto me encuentro…
Frente a las aguas del eterno destierro
Aguas lúcidas de silencio,
Calladas, como tímidas
Honoríficas de celebrar los cánticos
Cual parsimoniosa música, se vuelve viento
Se vuelve letras

Sublevadas sus aguas , bajo aquellos imponentes
Subliminales, los letrados de la vida montaraz
Los ves, los sientes, los hueles,
Pero son ellos majestuosos
Los reyes del cielo y el tiempo…
¡Y el río que observo!
No es más que un sirviente
De sus sombras magistrales
Sus árboles de un verdor chorreante
Oigo pues, el suspiro ten leve
Aquel que retrocede el presente
La sozorra, de sus ondas glaucas
¡Clamor, dulce clamor!
Y yo, su testigo, me vuelvo la brisa
Necesito seguir el ritual,
La experiencia me arranca la vida
¡Dios! ¿Volveré a observarla una vez más?

1 comentario:

Oniria dijo...

Gabriela: ha logrado que su blog tenga estilo, personalidad.

¿Le interesa saber más acerca del lenguaje no sexista?

Calificación: A